Vassili Zaitsev Versus Heinz Thorwald In Stalingrado

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VASSILI ZAITSEV

“Fue muy gracioso porque el Coronel Orlov, me dijo al día siguiente que la radio alemana anunció mi muerte, me mondaba de risa…”

“Por fin los hombres de la 13″ división siberiana de guardias del general Aleksandr Rodimtsev, están desembarcando para ayudarnos, son hombres duros de ta estepa, los alemanes van a dejar sus huesos blanqueados en esta ciudad, y recuerde Vassily, un disparo, un muerto.”

“A sus ordenes mí General “contestó Vassily al General Chuikov, jefe del 62° Ejército Soviético, que le imponía una condecoración, por los cerca de 30 alemanes a los que había dado muerte en la dura batalla.- “Espero ser digno de mi patria y seguir con mi buena racha mi general.”

“Vuelva a su puesto Zaitsev, y siga así, pero antes descanse un poco y piense en lo que hace amigo mío. Espero volver a verle pronto y no se deje matar, inteligencia nos ha informado de que los alemanes van a enviar al jefe de la escuela de francotiradores de Zossen, en Berlín. Tenga mucho cuidado.” “Lo tendré mí General.”

“A los pocos días llorábamos la muerte de mi amigo Morozov, otro experimentado francotirador que había caído presa de su espejo, (otro francotirador alemán). Yo estaba muerto por dentro, él había salido siempre de las más difíciles situaciones y no se cómo se había dejado volar la cabeza. El médico militar del 2° batallón había hecho un buen trabajo para recomponer el cráneo del pobre Morozov, ya que la noche que pasé velando su cadáver, parecía que no le había pasado nada, y el agujero de la frente, casi no se notaba. Lo enterramos por la mañana.”

Vassili Zaitsev

” Después de aquello me sumí en un extraño silencio roto tan sólo por Tania, que se preocupaba de que no me faltara de nada, pero también a ella le dije que me dejase en paz y tras dos días de un silencio insoportable rompí a llorar por mi amigo, jurando venganza. Pasé los tres siguientes días en mi agujero, estudiando todo el lado norte de la fábrica de tractores “Octubre Rojo”, donde había caído Morozov.”

“Llamé a Inteligencia de la 62″ división y solicité la lista de bajas de la zona por francotiradores. ” ¡Catorce, en cinco días! “y todos con un impacto en la cabeza. Un sólo disparo y por el mismo francotirador. Sin duda el alemán que había mencionado el General Chuikov había llegado a Stalingrado.

Mira que les había avisado a todos y en especial a Morozov. ¡Maldita sea!.” “Preparé y limpié bien mi fusil Moisin 1891/30, y reglé la mira PU. Utilicé el fresador de la fábrica, que se usaba para pulir los cascos de los T-34. Monté las piezas nuevas y alargué 2 cms. el cañón. El resultado fue perfecto, lo calibré y conseguí la nueva munición perforante, para atravesar los cascos alemanes; mucho mejor que con el nuevo fusil, Scoped ST-V40, ya que no me gustaba su excesivo peso, no lograba acostumbrarme a él; seguía prefiriendo la potencia del viejo Moisin.”

“Volví a mi vieja posición en la fábrica de tractores y esperé a que llegase la hora del desayuno, a ver si conseguía acabar con algún alemán. Me puse mi andrajosa lona de camuflaje por encima y esperé en mi agujero desde donde conseguí ver a lo lejos a varios alemanes, pero estaban fuera de mi alcance y ellos lo sabían y así no haría más que delatar mi posición.”

“Pero, ….qué es eso que se mueve a unos 300 metros a mi derecha.” ” ¡Joder que camuflados están!. Son zapadores y están poniendo minas para que en cuanto ataque nuestra infantería, ¡a volar con los Zares!… No, no, esto no está bien. Lo siento krauts, pero… ¡Joder, si son más de 30!…. y siguen entrando en tierra de nadie, veamos busquemos al más alto, hum…..”

“Bala explosiva, “cargo,” te tengo, kraut.” ¡ FUEGO!.

” Vaya ha caído hacia atrás.” Le he volado la cabeza y sus compañeros corren dejando caer todo en su huida. Hago un nuevo disparo y uno de los rezagados cae herído,mientas los demás se ponen a cubierto y una ametralladora les cubre. Intento averiguar si puedo ver a sus servidores, y no puedo, por lo que abandono ese objetivo

y espero atraer pronto al As alemán….. ” ¡Joder!, fuego de mortero.” Me van a cazar como a un pato, me moveré rápido y buscaré otra posición.” ¡DIOS ! ,…”

El régimen comunista hizo de los francotiradores una buena propaganda y un ejemplo a seguir por todos los soldados soviéticos, elevándolos a la muchos de ellos a la categoría de héroes nacionales, su mensaje era exterminar al enemigo sin piedad ¡¡¡.

Muerte

Murió el 15 de diciembre de 1991. A pesar de su último deseo, ser enterrado en Stalingrado, lo enterraron en Kiev. Y en 2006, gracias a los esfuerzos de su viuda, Zinaída Záitseva, las cenizas de Vasili Záitsev fueron trasladadas al monumento conmemorativo de la batalla de Stalingrado Mamáyev Kurgán, a las afueras de Volgogrado (nombre actual de Stalingrado).

Ciego

Vasili no tuvo la posibilidad de celebrar con sus compañeros de combate la victoria sobre los hitlerianos en la batalla de Stalingrado. En enero de 1943 pisó una mina, recibió graves heridas y casi quedó ciego. Tras varias operaciones quirúrgicas los médicos consiguieron devolverle la vista. El 22 de febrero de 1943 recibió el título de Héroe de la Unión Soviética.

“Hola Vassily, soy Puschkin y te traigo el desayuno, no es fácil llegar hasta aquí…”. ” ¡Maldita sea , casi te mato!. Avísame siempre que te acerques o tírame una piedra por detrás, pero no me des esos sustos, maldito idiota.” “Lo siento amigo, toma come algo, te sentará……...¡BLAM!”. Aterrorizado, veo como el cadáver de Puschkin,

cae encima mio……….Me quedo inmóvil y dejo pasar casi media hora hasta que decido quitarme de encima el cadáver de Puschkin.

¡A Dios gracias que no me he levantado, sino también estaría muerto!…..Pego el ojo a la mira del fusil , pero no consigo ver nada por lo que decido esperar media hora mas antes de moverme.

Por fin veo un capote de camuflaje al que el sol ha delatado, pero sabe muy bien como moverse y antes de que pueda disparar, ha desaparecido. Sin duda es él.

Está esperando mi próximo movimiento. Liquidar a alguien ahora es firmar mi sentencia de muerte ya que delataría mi posición a pesar del propelente sin humo de mis disparos

Dos días después estaba en la parte sur de la fábrica y a pesar de haber matado a dos alemanes el tirador no había dado señales de vida. ” ¡¿Dónde estaba el Muy Cabrón? !Sacha me avisa de que ha caído Sheikin herido. Otro magnífico cazador al que voy a ver para que me relate cómo había podido caer en la trampa del alemán. Éste había movido un cadáver que parecía un soldado vivo y entonces le alcanzó en el hombro. A partir de ese momento me concentré en la búsqueda del alemán. Era obvio que se trataba de un experto francotirador al que iba a ser muy difícil dar caza.

Entonces me avisaron de que otro infante del 3o Batallón de Guardias había sido muerto en tierra de nadie por un disparo en la cabeza.” ¡Maldito nazi!”. Me introduje con Kulikov, en las viejas posiciones que tan bien conocíamos y esperamos dos días más, en los que cayeron tres alemanes que querían infiltrarse en nuestras lineas, y entonces ocurrió……” Un disparo casi me destroza la pierna. No me había dado cuenta de que mis nueve en punto estaban al descubierto y tenía medio metro de muro que descubría mí lado izquierdo y a la décima de segundo estaba en la trinchera a pesar de! dolor insoportable de la herida.

Kulíkov se quedó muy quieto observando el norte de la planta química Lazur desde nuestra posición en la parta alta de la fábrica y con un gesto apenas imperceptible me señaló la posición de donde había venido aquel disparo, y nos retiramos al refugio.

Tania Chernova

¿Como era?

Tania (según la película “Enemigo a las puertas”.

Lo cierto es que no existe ninguna foto conocida de ella.

Al día siguiente, por la mañana, había caído otro correo que venía del Volga. El maldito nazi esperó a que lo viésemos caer.

Kulikov y yo nos pusimos en posición y analizamos bién la tierra de nadie. Delante nuestro había un montón de ladrillos de un muro derribado y a la derecha una lámina de metal perteneciente al blindaje de un T-34, que despanzurraron los alemanes al principio de la batalla, asi como un fortín con ia tronera cerrada, estábamos tan familiarizados con el lugar que a simple vista nada parecía fuera de su sitio.

Pero él estaba allí y teníamos que conseguir que se delatase, por lo que intenté meterme en la piel del alemán y buscar el mejor refujío. Tras volver a observar el lugar detenidamente se me ocurre una idea que estoy a punto de desechar por improbable pero lo pienso mejor y me doy cuenta de que sería el lugar perfecto. Sin duda el alemán era un tipo arriesgado y muy inteligente para instalarse en medio de la tierra de nadie en lugar de buscar lugares más altos.

Antes del amanecer, probablemente había quitado alguno de los ladrillos caídos del muro que teníamos delante y se había metido por debajo del hueco para pasar el tanque y ponerse debajo de la chapa.

¡Era perfecto!, ya lo creo. Muy hábil el nazi de mierda.

Tras comentarlo con Kulikov decidimos asegurarnos metiendo un guante en una tabla y alzándolo por encima de nuestras cabezas. La respuesta no se hizo esperar y el nazi le pegó recto desde donde estaba, confirmando nuestras sospechas.

Ahora se trataba de hacer que el conejo asomase las orejas lo que nos iba a resultar algo dificil de conseguir.

Al día siguiente lo intentamos, Nikilai Kulikov hombre  experimentado, alzó el casco como sólo un viejo tártaro sabria hacerlo y el alemán disparó alcanzando a Nikolai que cayó al suelo dando un grito como si lo hubieran matado de verdad.

Mientras yo observé la chapa y ¡bingo!, el alemán asomó su cabeza, y durante un segundo eterno, nos miramos fijamente a los ojos y posteriormente disparé y le volé la cabeza cayendo hacia atrás, Nikolai, se acercó con cuidado y me abrazó, yo estaba paralizado, aunque me extrañó que fuese tan fácil… ¿Suicidio voluntario?, locura quizás, no lo sé, solamente, vimos su mira brillando al sol el resto de la tarde”

“Posteriormente los alemanes nos machacaron con fuego de mortero y tuvimos bastantes bajas, ¿sería la venganza por matar a su superfrancotirador?

“Yo voy a seguir con mi trabajo, tengo que ver a quien me mandan ahora, ¿será Adolf Hitler, quizá?, la guerra acabaría, en un segundo.”

“Fue muy gracioso porque el Coronel Orlov, me dijo al día siguiente que la radio alemana anunció mi muerte, me mondaba de risa…”

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